Martes, 24 octubre 2017
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Confusión entre las personas de la Santísima Trinidad. Entrevista a Vassula

Extracto de una serie de conversaciones que mantuvo Vassula con Jacques Neirynck.

Pregunta de Jacques Neirynck (J.N.) : Cuando escribe usted bajo dictado o recibe iluminaciones, exceptuando al ángel Daniel, ¿discierne siempre entre el Padre y el Hijo?

Respuesta de Vassula (V.) : Desde el principio he estado siempre muy consciente de las tres Personas de la Trinidad, y me dirijo a cada una de ellas y me refiero a ellas como tres personas distintas. Al principio mi ángel guardián me condujo al Padre, que me hizo sentir una ternura extraordinaria, muy paternal. Más tarde tuve un matrimonio espiritual con el Hijo, que me pidió llamarle Esposo, Amigo, Hermano y santo Compañero. Incluso si le llamo Padre, como me permite hacerlo, no tengo jamás la menor duda de que es desde luego el Hijo, la segunda persona de la Trinidad. Después el Padre y el Hijo me revelaron al Espíritu Santo, que considero como el Guardián de nuestra alma, nuestra Lámpara, nuestro Amigo, nuestro Banquete, nuestra Fiesta, la Perla. El Espíritu Santo es amor que renueva, reaviva y transfigura nuestras almas en columnas de fuego ardiente, para que nos llenemos de celo por Dios. En La Verdadera Vida en Dios hablo a una de las Personas, luego a otra, o paso de una Persona a la Trinidad. Esta puede decirme algo, luego puede seguir solo el Hijo, luego el Padre...

J.N. : ¿Nunca se equivoca usted?

V. : Desde luego que no. El diálogo empieza con “Peace be with you”, “La paz sea contigo”. Sé desde ese mismo momento si es el Padre o Cristo. No hay posibilidad de error. No ha habido jamás confusión, aunque me hayan acusado de mezclar las personas de la Trinidad. No es posible que las confunda, porque sé quién habla. Por ejemplo, sé que me habla el Padre y después que me habla el Hijo, pero yo no he escrito al principio que se trata del Padre ni, en la transición, que el que me habla a continuación es el Hijo. El teólogo que lea eso dirá, seguramente, que estoy mezclando las personas.

J.N. : Pero usted, ¿lo tiene siempre totalmente claro?

V. : Totalmente, sí. Me gustaría hacerle partícipe de una visión que tuve, sólo un instante, de la Trinidad. Ese día yo estaba viendo a Jesús, de pie, mientras me dictaba un mensaje. De pronto, sin que nada lo hiciera prever, vi otras dos personas que salían de él, una de su lado derecho y la otra de su lado izquierdo. Los tres eran idénticos. Luego, rápidamente, del mismo modo que habían salido, fueron absorbidos por Jesús que se vio de nuevo solo.

J.N. : ¿Son diferentes los mensajes? ¿Es diferente el tono?

V. : Sí. También es diferente el tono. Al permitirme conversar con la Santísima Trinidad, Dios trata de trasmitirnos una imagen real de las tres divinas Personas, imagen que, en estos tiempos, estamos empezando a perder. A saber, que la Santísima Trinidad no es un concepto vago sino una realidad totalmente viva de tres Personas.

J.N. : ¿Podría usted caracterizar la diferencia de tono entre las dos primeras personas de la Trinidad?

V. : Sí, porque cuando es el Creador, el Padre, quien habla, como ya le he explicado, tiene un tono muy paternal. Habla como un padre, tiene la actitud de un padre y su furor se asemeja al furor de un padre que trata de inculcar un poco de sentido común en sus hijos. Cuando se trata de Cristo, es diferente. El que habla es Cristo. Siento que es Cristo

(Extracto de : Jacques Neirynck, El Enigma Vassula. ¿En comunicación directa con Dios?, Publicado por La Verdadera Vida en Dios-España, 1997.)